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Un regreso inesperado: joven cubano con parole se autodeporta ante el temor a la deportación en EE.UU.

La historia de Eric Dayan, un joven cubano que decidió autodeportarse ante la incertidumbre migratoria, revela la cruda realidad de miles de migrantes en EE.UU. ¿Qué lo llevó a tomar esta drástica decisión? Descubre los motivos detrás de su retorno a Cuba y el complicado laberinto legal que enfrenta.

  • 25/03/2025 • 12:08

Miami, EE. UU. — La creciente incertidumbre en torno al futuro de miles de cubanos beneficiarios del parole humanitario en Estados Unidos ha comenzado a generar respuestas desesperadas. Eric Dayan Corcho Aguilar, un joven de 22 años originario de Villa Clara, optó por regresar de manera voluntaria a Cuba este domingo, en lo que se perfila como una autodeportación motivada por el temor a quedar detenido y sin opciones legales en suelo estadounidense.

Corcho Aguilar residía en Denver, Colorado, desde su llegada al país bajo el programa de parole. Según reportes difundidos por el periodista Javier Díaz, de Univisión, el joven decidió abandonar su proceso migratorio tras no poder renovar su permiso de trabajo, lo que le dejó sin empleo, sin ingresos y sin perspectivas claras de regularizar su estatus. A medida que crecía la posibilidad de ser retenido en un centro de detención migratoria, tomó la decisión de regresar por su cuenta a la isla.

La travesía de retorno comenzó en Miami, desde donde abordó un vuelo hacia Santa Clara, su ciudad natal. Llevaba consigo escasas pertenencias y el dinero que logró ahorrar durante su estancia en Estados Unidos. Para él, según expresó a personas cercanas, volver era la única vía para retomar el control de su destino en un momento de máxima vulnerabilidad.

El caso de Corcho Aguilar pone en evidencia una problemática que afecta a numerosos migrantes cubanos: la falta de información clara y accesible sobre sus derechos, los tiempos de procesamiento y las opciones legales disponibles. Sin asesoría jurídica, muchos terminan tomando decisiones que pueden tener consecuencias permanentes para su futuro migratorio.

El contexto en el que se desarrolla esta historia está marcado por el anuncio de la administración Trump de revocar el programa de parole humanitario, con efecto a partir del 24 de abril. Esta medida deja en un limbo legal a miles de cubanos que no han cumplido aún los requisitos para acogerse a la Ley de Ajuste Cubano, y que ahora enfrentan la posibilidad de ser deportados o detenidos si no encuentran una vía legal para permanecer en el país.

El fenómeno de la autodeportación no es nuevo, pero sí ha ganado visibilidad en los últimos meses. En febrero pasado, una pareja radicada en Miami tomó una decisión similar: regresar a Cuba por temor a ser enviados a la base naval de Guantánamo y perder toda posibilidad de regularización en EE.UU. Su salida, únicamente con pasaportes cubanos y sin garantías legales, fue calificada por expertos como un error que podría cerrarles las puertas del sistema migratorio estadounidense, en especial si contaban con solicitudes de asilo en trámite.

Abogados especializados han reiterado que abandonar el país sin un permiso migratorio válido puede ser interpretado por las autoridades como una renuncia voluntaria a cualquier protección legal, incluyendo procesos de asilo o apelaciones en curso. Por ello, recomiendan encarecidamente que quienes se encuentren en situaciones similares busquen orientación profesional antes de tomar decisiones irreversibles.

Mientras tanto, historias como la de Eric Dayan Corcho Aguilar ilustran no solo los vacíos legales que enfrentan miles de migrantes, sino también el desgaste emocional y la fragilidad humana que se esconde tras las estadísticas. Para muchos, el sueño americano se ha tornado en una encrucijada llena de obstáculos legales, incertidumbre y, en algunos casos, un doloroso retorno a sus países de origen.