El gobierno de Estados Unidos ha reactivado ciertos programas de financiamiento dirigidos a medios de comunicación independientes, asistencia humanitaria y apoyo a presos políticos en Cuba. Esta decisión marca un giro en la política estadounidense, luego de que muchas de estas iniciativas fueran suspendidas o canceladas en meses recientes. Recuperación parcial de fondos para organizaciones cubanas Entre los beneficiarios de esta restitución se encuentra Cubanet, uno de los medios independientes más antiguos de la comunidad cubana en el exilio, con sede en Miami. La organización fue notificada de que su subvención trienal de 1.8 millones de dólares, otorgada por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), ya no está cancelada, aunque sigue bajo revisión. También se informó que Cubalex, entidad dedicada a brindar asesoría legal a disidentes y familiares de presos políticos, ha visto restablecido el financiamiento para uno de sus proyectos de dos años, previamente suspendido por la Oficina de Democracia, Derechos Humanos y Trabajo del Departamento de Estado. Sin embargo, no todos sus programas han corrido la misma suerte. Otra organización que podrá continuar con su labor en la isla es Outreach AID to the Americas, una entidad que asiste a iglesias en Cuba y otros países de la región. No obstante, algunas de sus iniciativas siguen en suspenso. Por su parte, el medio digital El Toque recibió confirmación del desembolso de fondos, aunque aún no se ha precisado si los programas suspendidos serán reactivados en su totalidad. Recortes y cancelaciones en la estrategia de Washington A pesar de estas señales positivas para algunos grupos, la realidad es que la mayoría de los programas financiados por USAID y otras agencias estadounidenses han sufrido una reducción drástica. Se estima que el 83% de estas iniciativas han sido canceladas o recortadas significativamente desde el inicio del proceso de reestructuración. El Instituto Republicano Internacional y el Instituto Nacional Demócrata, dos entidades clave en la promoción de la democracia en la región, han sido especialmente afectadas. La primera ha logrado conservar apenas cinco de sus 95 programas, mientras que la segunda solo ha mantenido dos contratos enfocados en Venezuela. Uno de los casos más emblemáticos es el de Radio y TV Martí, cuya señal fue suspendida por primera vez en 40 años tras una orden gubernamental que redujo al mínimo sus operaciones. La medida ha generado gran preocupación en la comunidad del exilio cubano en Miami, que considera a la emisora una fuente fundamental de información para la isla. Incertidumbre sobre el futuro de la ayuda a Cuba Aunque la restitución parcial de fondos representa un alivio para algunos sectores, la falta de claridad sobre el futuro de la política estadounidense hacia Cuba mantiene en vilo a muchas organizaciones. Fuentes cercanas al Congreso han indicado que la Fundación Nacional para la Democracia logró liberar parte de los fondos previamente congelados tras una demanda contra el Departamento de Estado. Sin embargo, se prevé que estos recursos se destinen principalmente a proyectos ya concluidos, sin garantía de nuevos desembolsos en el corto plazo. Mientras algunos programas han sido rescatados, muchos otros han desaparecido en medio de los recortes impulsados bajo la administración de Donald Trump, que busca reducir el gasto en agencias gubernamentales. La incertidumbre sobre el financiamiento a largo plazo sigue siendo una de las principales preocupaciones para los actores involucrados en la promoción de la libertad de prensa y los derechos humanos en Cuba.