El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este viernes que el Gobierno chino ha reaccionado con nerviosismo frente a las recientes decisiones comerciales adoptadas por Washington, calificando la respuesta de Pekín como una muestra de “pánico”. Las declaraciones se producen luego de que China anunciara la aplicación de aranceles del 34% a todas las importaciones de productos estadounidenses, medida que entrará en vigor a partir del 10 de abril de 2025. A través de su red social TruthSocial, Trump expresó que China “jugó mal” sus cartas, subrayando que esta situación representa una oportunidad para los inversores en Estados Unidos. “Este es un gran momento para hacerse rico, más rico que nunca”, escribió, en un intento por reforzar la confianza en su enfoque económico. Sus mensajes coincidieron con un periodo de fuerte inestabilidad en los mercados financieros estadounidenses. Wall Street vivió su segunda jornada consecutiva de caídas, afectado por la incertidumbre sobre el impacto de la guerra comercial en curso. Los principales índices bursátiles registraron importantes descensos: el Dow Jones cayó casi un 7% desde el denominado ‘Día de la Liberación’, mientras que el Nasdaq retrocedió un 9,5% y el S&P500 más de un 8%. Respuesta firme de Pekín En respuesta a las nuevas tarifas impuestas por Washington —que incluyen un arancel "recíproco" del 34% sobre productos chinos, sumado a uno previo del 20%—, el Ministerio de Finanzas de China manifestó su rechazo categórico, calificando la medida como una violación de las reglas del comercio internacional. Según las autoridades chinas, las acciones de la Casa Blanca representan una forma de “intimidación unilateral” que no solo afecta sus intereses económicos, sino que también pone en riesgo la estabilidad de la cadena de suministro global. La Comisión Arancelaria del Consejo de Estado ratificó que, a partir del 10 de abril, se aplicarán gravámenes adicionales del 34% a todas las importaciones estadounidenses, y urgió a Estados Unidos a retirar de inmediato las tarifas impuestas, llamando al diálogo como vía para resolver las disputas. Además, China formalizó una queja ante la Organización Mundial del Comercio (OMC), argumentando que las medidas estadounidenses violan las normas del organismo y socavan el sistema multilateral de comercio. A modo de represalia, el Ministerio de Comercio chino anunció nuevas restricciones a empresas estadounidenses, incluyendo la inclusión de 16 entidades —como High Point Aerotech Corporation— en su lista de control de exportaciones. El Gobierno chino también informó sobre la implementación de controles más estrictos en la exportación de ciertos minerales estratégicos, como el samario, terbio, disprosio y otros elementos de tierras raras, cuya producción y procesamiento son dominados por China a nivel mundial. Esta escalada en la guerra comercial entre las dos mayores economías del planeta refleja una creciente tensión que, más allá del terreno económico, tiene implicaciones geopolíticas y estratégicas que podrían prolongarse en el tiempo si no se logra una desescalada negociada.